Hay una imagen que últimamente se repite mucho en mi cabeza.
Estoy viendo un atardecer.
No hago fotos.
No contesto mensajes.
No estoy pensando en lo siguiente que tengo que hacer.
Simplemente estoy ahí.
Y me hace sonreír pensar que hace unos años probablemente ese mismo momento habría sido muy diferente.
Mientras el sol se escondía, yo habría aprovechado para responder WhatsApps.
Contestar algún correo.
Pensar en el trabajo del día siguiente.
Hacer una lista mental de todo lo que me quedaba por hacer.
Estaba… pero en realidad no estaba.
Y creo que durante mucho tiempo viví así.
Siempre con la sensación de que había algo más importante esperándome unos minutos después.
Hasta que un día empecé a preguntarme algo muy sencillo.
¿Cuántos momentos bonitos me estoy perdiendo por vivir pensando siempre en el siguiente?
Desde entonces intento hacer un pequeño ejercicio.
Cuando estoy con mis hijos, intento estar con ellos.
Cuando entreno, entreno.
Cuando camino por la naturaleza, camino.
Cuando veo un atardecer… veo un atardecer.
Parece una tontería.
Pero para mí ha cambiado muchas cosas.
Porque me he dado cuenta de que el cuerpo también necesita presencia.
No solo necesita una buena alimentación.
No solo necesita moverse.
No solo necesita dormir.
También necesita sentir que, de vez en cuando, no tiene que correr detrás de nada.
Y curiosamente, cuanto más presente estoy…
Mejor respiro.
Mejor descanso.
Disfruto más de entrenar.
Como con más calma.
Escucho mucho más lo que mi cuerpo necesita.
No siempre lo consigo.
Hay días en los que vuelvo a acelerarme.
Y no pasa nada.
Simplemente me doy cuenta.
Y vuelvo.
Creo que esa es una de las cosas más bonitas que he aprendido en los últimos años.
La salud no solo está en lo que hacemos.
También está en cómo vivimos lo que hacemos.
Cada vez estoy más convencida de que no necesitamos llenar todos los silencios.
No necesitamos aprovechar cada minuto.
No necesitamos estar produciendo constantemente.
A veces, cuidar de uno mismo también consiste en sentarse a mirar el mar.
Respirar.
Y sentir que, por unos minutos…
No hay ningún otro lugar en el que necesites estar.
Esta semana me gustaría que hicieras una sola cosa.
Busca diez minutos.
Sin música.
Sin móvil.
Sin prisas.
Y observa cómo te sientes.
Quizá descubras que hacía mucho tiempo que no estabas realmente contigo.
Cristina 🤍
Revolmovement

